miércoles, 9 de julio de 2014

UNA ROSA...



Con dulces y suaves pétalos te muestras a la vista, con aromático perfume atraes a quienes pasan a tu lado y con brillante y vistosa forma robas las miradas de quienes tienen un gusto extrañamente único y selectivo.
Pero te sostiene un tallo espinoso que misteriosamente te hace intocable y te debilita a la vez. Te roba la oportunidad de que una mano delicada, amorosa y tierna te sostenga con fuerza por mucho tiempo; mas hace que te lastimen y te corten con rudeza utilizando herramientas que te dejan incompleta, maltratada y adolorida.
Un primer jardinero hace que sientas el deseo de que alguien te tenga consigo, pero a la vez te deja ese temor por volverte a sentir mal podada. Es una lucha entre lo que quisieras y lo que en realidad ocurre.
Viene luego la exposición a otros, donde esa dulzura, suavidad, aroma y el brillo natural ya han sido tocados y heridos, pero debes seguir atrayendo... y te tocan de nuevo, te sostienen, te exhiben y te dejan caer. Es allí donde te marchitas, te deshojas y mueres.
Así eres tú y así soy yo: UNA ROSA!