En una conversación hace tiempo
pude lograr entender
cómo antes de la evolución tecnológica
se pudo llegar a querer
estar con aquella persona
que no se alcanzó a conocer,
pero que mostrando emotivos detalles
supo presentarse y sorprender.
Antes de aparecer el teléfono
incluso el internet
las personas se conocían
si se llegaban a ver
cara a cara, frente a frente
y sin mucho que escoger.
Todo esto cuenta mi madre
y me admiro de saber
que el amor entre ella y mi padre
fue un flechazo de una vez
que llegó directo al pecho
y así nació el querer
que los unió por muchos años
hasta cuando Dios vino por él.
Hoy en día hasta hay parejas
que sienten inmenso placer
al mirarse en la web cam
que utiliza el internet;
o se envían fotos por pin,
por correos o en la web
y cuando llegan a estar juntos
se conocen... y muy bien.