Sonrío, porque me sobran motivos para hacerlo,
porque así tú mismo me lo has pedido,
porque eso alimenta mi espíritu
y porque al hacerlo, me recuerdo de ti.
Sonrío, porque es la mejor manera
de ocultar mis lágrimas;
esas que quieren brotar
por no tenerte aquí conmigo,
por sentir la necesidad de compartir más a menudo
y más cerca de mí, tus besos y caricias.
Sonrío, porque sé que en la distancia
tú percibes mi sentir, mi pensar...
Porque a pesar del tiempo que no estemos juntos,
nos unimos en un solo sentimiento
que nutre y hace crecer cada día esto que hemos creado
y que dejamos en manos de Dios
para que sea Él quien disponga de darnos más motivos
para SONREIR.
No hay comentarios:
Publicar un comentario