Un encuentro casual en una noche vieja, sería el comienzo de una bella relación.
Sólo fueron tres o cuatro encuentros más los que se dieron, para que aquel flechazo del primer día, nos llevara a estar cuerpo a cuerpo.
Desde esa primera noche juntos pude entender que mi vida estaría unida a ti por mucho tiempo.
Enfrentando a quienes estaban conmigo pude hacer que, a la larga, aceptaran nuestra relación.
Siendo ya mujer, madre, amiga y profesional, acepté lo que ya había decidido tener... y yo veía bueno.
Pero el tiempo, las circunstancias y muchos otros factores de personalidad y madurez de ambos, impidieron que aquel tan bonito sentimiento, fuera convirtiéndose en un fantasma, en un espejismo al que cada vez que trataba de llegar, se hacía más distante y fantasioso.
Fueron muchos años juntos y las experiencias de vida compartidas me ayudaron a ser lo que soy hoy y, gracias a esta "nueva personalidad" que ahora me caracteriza y al amor que siento por mis hijos, me atrevo a tomar esta decisión de TERMINAR!...
Y termino porque ya no siento amor por ti, no hay ilusión, no hay atracción... así lo siento.
¿Desde cuándo? no lo sé. Pudo haber sido en cualquiera de esos tantos momentos desagradables de los últimos años, pero lo siento así.
¿Desde cuándo? no lo sé. Pudo haber sido en cualquiera de esos tantos momentos desagradables de los últimos años, pero lo siento así.
¿Arrepentimientos? ¡NO!, no los tengo y simplemente porque lo viví, pero te juro que no deseo volverlo a vivir!
¡ADIÓS!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario