domingo, 29 de abril de 2012

EQUILIBRIO


Hay ocasiones en las que llegan a agobiarnos las acciones de otros, el día a día o los retos por enfrentar y, por más que gritemos, nadie nos escucha. Sentimos que el mundo se nos viene encima y hasta llegan a brotar lágrimas de miedo y angustia.
En cambio, hay otras veces en las que callamos en el más profundo silencio y queremos ocultar a toda costa nuestras penas, temores, emociones y hasta alegrías… y todos se enteran.

Dicen que esto se traduce en lo transparente que podemos ser, en la sencillez que demostramos como persona y en la humildad de la sinceridad que nos caracteriza.
Pero como todo en la vida necesita un equilibrio, no debemos encerrarnos en nosotros mismos, ni tampoco abrirnos al mundo como flor en primavera porque hay personas que se aprovechan tanto de tu reclusión, como de tu aurora personal.
Cuesta mucho lograr este equilibrio, pero cuesta más soportar la presión de una crítica o, al contrario, la angustia de un silencio, por no buscar una solución que nos mantenga confiados y sostenidos para no caer.
Es fuerte querer desconfiar de todos si siempre has visto bondad en lo que persigues.
Es doloroso ver que quienes ve uno como esperanzas de apoyo, sean quienes terminen por soltarte y dejarte caer.
Es complicado pretender tener una reacción instantánea ante las diversas situaciones que se presentan, si no se ha tenido la experiencia de enfrentar momentos embarazosos que lamentar.
Son tantos los polos extremos y opuestos a los que nos exponemos día a día, que se hace complicado encontrar el equilibrio, pero que debemos perseguirlo para poder conseguir algo de paz interior y hasta estabilidad emocional y sentimental.
Pienso que en ese perseguir del equilibrio se desarrolla gran parte de la vida de cada uno de nosotros, sólo que quienes hemos vivido en un solo platillo de la balanza, no vemos con claridad el camino para llegar al platillo contrario.



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