Cuando yo muera no quiero lágrimas. Esas me pertenecieron a mí en vida. De uds era la sonrisa y las palabras de aliento para que esas lágrimas se detuvieran.
No me lloren! Más bien rían, gocen y disfruten lo que les quede a uds por vivir.
No se vistan de negro para hacerle ver a otros que se les murió un familiar, amiga o compañera... Vistan de negro para ir a una fiesta de gala con buen ambiente, música, comida y bebida.
No hagan esas reuniones en torno a mi foto para rezar el Santo Rosario, Letanías ni peticiones a Dios para que reciba mi alma. Les aseguro que con Él estoy. No porque me haya portado bien o mal aquí en la Tierra, sino porque yo se lo pedí y Él siempre complace a sus hijos... Recen más bien porque uds mismos sientan la certeza de que también estarán junto a Él.
No recuerden el hecho de que ya no estaré más a la vista de todos, recuerden mejor los buenos momentos que compartimos o que saben uds que yo viví.
Hablen siempre bien de mi, de las cosas que hice. Las que no hice bien, les aseguro que de alguna manera me enseñaron cosas buenas y, a la larga, me sirvieron de mucho porque todo tiene su lado bueno y positivo.
No me arrepiento de nada, ni siquiera de no haber sabido dominar mis actos al momento de ser mamá de adolescentes... Estoy segura que mis hijos supieron manejarse y adquirir sus propias experiencias, tomando siempre como base los buenos ejemplos de familia y amor a Dios que, como pude, les inculqué.
Quiero que guarden de mi, mis mejores fotos. Esas donde se me vea una gran sonrisa para que se olviden de lo llorona que fui.
No quisiera que me llevasen flores. Ya no podré olerlas ni alardear de que una vez recibí alguna. Prefiero que las dejen crecer y adornar algún jardín o que las regalen a algún anciano que quiera vivir ese tierno momento de olerlas, verlas y lucirlas antes de ir a acompañarme.
No quiero que alguien se arrepienta de haberme dicho o hecho algo. O de no haberme dicho o hecho algo. Recuerden, siempre dije que obtenemos lo que merecemos. Tal vez fue mejor así.
Por último, quiero rogarles que no entierren mi cuerpo ya inerte y frío para que los gusanos me consuman en lo profundo de un hoyo oscuro. Preferiría sentirme al fin libre y volar por muchas partes a la vez, como siempre lo soñé. Que sea Dios quien guíe la brisa que me dará ese destino final y me disperse por doquier.
Aunque no lo repetí muchas veces, saben que los amé, los amo y amaré... ETERNAMENTE, Beli.
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