Hoy por
fin se dio este anhelado encuentro del que tanto hemos hablado y ha hecho que
la distancia se vea reducida a nada, que lo planificado finalmente se dé y que
un tímido “¡hola!” se convierta en un interminable beso… Todo esto ha ocurrido
sólo porque así lo sentimos y lo deseamos tú y yo.
Tus
caricias tan viriles y tiernas a la vez y tus besos llenos de pasión,
despertaron en mí ese deseo loco por querer sentir esa llama que incendia todo
mi ser, mis ganas de fundirme en tu cuerpo y ese travieso coqueteo que te exige
cada vez más y más.
Estar
entre tus brazos me ha hecho sentir que soy una mujer especial, la única digna
de merecer la felicidad, la mejor y más protegida… una diosa entre la
divinidad.
Verme
reflejada en tus ojos, me demuestra que todo esto que por ti siento es también
tu sentimiento y que, el deseo que nos trajo a envolvernos en la misma sábana,
es el mismo deseo que a gritos pide que este sueño que hoy tengo… se haga
realidad.
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