Algunos pasajes de la vida me han llevado a observar y a asimilar que en la variedad y el desentono de muchas cosas, está la atracción. Por ejemplo, he visto combinaciones de colores cálidos con colores cítricos, plástico con vidrio, tela con pedrería, en fin, infinidades de cosas. Pero lo que más ha llamado mi atención es el tamaño; sobretodo en una relación de pareja... Si, el TAMAÑO: he visto hombres de hasta 1,95 centímetros con mujeres de escasos 1,45 centímetros de estatura; y mujeres de 1,70 centímetros con hombres de a penas 1,60 centímetros de alto...
Me llena de admiración mirar parejas así, porque expresan clara y abiertamente que, más que el tamaño, lo importante es el amor que se tengan el uno al otro.
Ocurrió una vez (en un historia de amor virtual) que dos personas a quien conocí mantuvieron una bella amistad y posterior relación sentimental que comenzó a deteriorarse cuando conocieron de sus diferencias de tamaño: él era más bajo que ella en estatura.
Aún cuando trataron de llevar por buen camino los sentimientos, siempre el tamaño se interponía entre ellos, ya que no solo era el corporal el que interfería, sino también el mental (madurez), sentimental (corazón) y el cronológico (diferencia de edades).
Él, aunque era menor, tenía un grado de madurez superior al de ella, además de un inmenso corazón cargado de sentimientos y valores familiares, morales, espirituales y profesionales que le permitían tomar las más drásticas decisiones al momento de determinar algo... Ella en cambio, teniendo más edad, tenía un sin fin de indecisiones y compromisos que le impidieron llegar a probar un poco de la felicidad al lado de un hombre que, aún teniendo baja estatura, tenía un tamaño importante: AMOR.
Con esta breve historia de "amor" pude reflexionar en el hecho de que todas y todos tenemos derechos a ocupar un sitial importante en el mundo, puesto que el tamaño universal no lo dará quien tenga mayor dimensión, sino mayor compromiso de vida.
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