Al fin me atrevo a llegar
Hasta este sitio mágico
Donde siempre me podré expresar
Y podré decirte abiertamente
Lo que en tus ojos me haría avergonzar.
Todo empezó aquel día
Cuando me invitaste a caminar
Bajo la luz de las estrellas
Y con el frío invernal
Ajeno a nuestro terruño,
Pero acorde para estar
En un momento a solas
Donde pudiéramos hablar.
Fue una hermosa caminata.
Así la pude yo mirar.
Me hablaste desde adentro
Y me llegaste a besar.
Fue un tierno y suave beso
Al cual no me pude negar,
Porque en él sentí algo divino
Que me hizo elevar
Hasta lo más alto del cielo
Y de donde no quería bajar.
Desde entonces comencé
A ti como hombre yo a mirar ,
Como un gran ser humano
De personalidad celestial.
Y me hiciste sentir que soy
Un delicado Ángel terrenal
Que esperaba amor y cariño
Y en tus brazos lo iba a encontrar
Fue así como me entregué
Y por ti me dejé llevar
A tocar con mis manos el cielo
Y así comencé a levitar.
Aunque llegué a perder altura,
Siempre pude apreciar
Que tú extendías tus manos
Y no me dejaste llegar
Hasta el suelo en el abismo
Al que yo me quería lanzar.
Hoy ya estando un poco lejos
De tus brazos y tu mirar,
Sigo sintiendo el calor
Que tu cuerpo me puede dar,
Porque un corazón no se aleja
Aunque la geografía haga atravesar
Montañas, mares y ríos
Y no les permite juntar
A dos almas que se quieren
Y se desean volver a abrazar.
Y es que es Dios quien decide
Cómo las cosas han de pasar,
Porque todo está en nuestra fé
Y en cómo debemos hablar
Para que el universo divino
Nos pueda recompensar
con eso que merecemos
Y escrito por Él ha de estar.
¡TE AMO!
No hay comentarios:
Publicar un comentario