En otros momentos queremos degustar plenamente toda la exquisitez de esos sabores del presente, lo delicioso que ha sido disfrutar con ese ser especial unos ricos encuentros cargados de comunicación, compenetración, dulzura y pasión.
Pero en pocos momentos dejamos que las dudas, experiencias, vivencias y sin sabores del pasado, se apoderen de nuestros pensamientos.
Debemos pararnos en nuestro presente y enfrentar al futuro diciéndole que no debe doblegarse ni temer a un pasado al que se le ha prohibido avanzar.
Es necesario encontrar la manera de revelarle al presente que los obstáculos del pasado hacían que el futuro estuviera distante, pero su sola presencia hace que los desacuerdos del tiempo lleguen a madurar lógica y racionalmente y aunque el pasado pretendió hacer heridas, sólo marcó huellas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario